Sombras en la Conciencia, 1995 – 1997

Sombras en la conciencia nació cuando trasladé mi taller a la antigua casa de campo de mi familia, en Pomasqui, un lugar fundamental en mi relación con la naturaleza y mi sentido de pertenencia.

El aislamiento y la intensa luz blanca que atravesaba las ventanas, proyectando las sombras de sus rejas sobre los espacios interiores, dieron origen a la serie. Trabajé con tonos muy diluidos, atravesados por la fuerza de esa luz blanca, utilizando el óleo de manera acuarelable para crear apenas insinuaciones de formas y figuras. Las sombras de las ventanas quedaron incorporadas a las pinturas, mientras numerosos escritos a lápiz permanecen camuflados detrás de las capas de pintura: reflexiones íntimas sobre los estados emocionales que atravesaba. La luz se convirtió así en un elemento que transforma, vela y revela simultáneamente la imagen y la memoria.

Durante este período elaboré también la ausencia de mi padre, fallecido en 1997. Paralelamente, las noticias sobre la desaparición de los hermanos Restrepo llegaban a través de la radio. La experiencia de aislamiento y estas historias de desaparición generaron una asociación íntima: yo también me sentía desaparecida. A partir de este sentimiento, busqué en los archivos de Amnistía Internacional fotografías de personas desaparecidas en Ecuador durante esos años. Recibí acceso a estos retratos y decidí incorporarlos a mis obras, haciendo que sus rostros se mezclaran con mis propias imágenes y reflexiones. Lo personal y lo colectivo comenzaron así a entrelazarse en la serie.

Obras como Sombras en la conciencia, Nudos mentales, Fraccionamientos y Plegaria a la memoria exploraron el duelo, la ausencia y la introspección mediante pintura, instalación y performance. Ana Rosa Valdez recoge esta experiencia personal y la incorpora a su lectura de la serie, relacionando mis estados emocionales y afectivos con las transformaciones que atravesaba el arte ecuatoriano de los años noventa. Su mirada me ha permitido reconocer cómo aquellas experiencias, inicialmente intuitivas y profundamente personales, también formaban parte de una expansión de mi práctica hacia la instalación, la performance y una concepción más amplia del dibujo.

Hoy comprendo Sombras en la conciencia como un punto de inflexión: un momento en que la luz, el paisaje, el cuerpo, la memoria y la ausencia comenzaron a convertirse en un mismo territorio de búsqueda.